El aprendizaje del trading es un proceso delicado y lleno de vaivenes, en los cuales afloran las emociones y estás nos impiden observar de manera objetiva el mercado. Quizá el desafío más complejo de un trader sea la capacidad de llegar a dominar sus emociones y hacer una buena gestión de ellas. Este artículo trata sobre el proceso de aprendizaje que ello implica.

Podemos hacer el siguiente símil, cuando operamos en mercado real nuestro estado emocional es capaz de alcanzar picos de euforia seguidos de picos de rabia, desánimo, etc. Como si se tratara de la fluctuación de un activo. Muchos de ustedes, al igual que yo, seguro que habrán experimentado un sinfín de emociones, lo cual es algo natural e inherente al ser humano.

He podido oir en numerosas ocasiones, hablando con otros compañeros del sector como me decían “no consigo mantenerme al margen de lo que siento”. “Debería ser más frio”, me han llegado a comentar. La realidad es que comentarios de este tipo me llegan a sorprender, y considero que el error, precisamente, reside en este tipo de afirmaciones. ¿Realmente necesitamos mantenernos al margen de nuestras emociones? La respuesta es no. No somos máquinas, ni robots, ni las emociones son como una prenda que podamos quitarnos y dejar en el perchero.

Las emociones forman parte de nuestra personalidad y carácter. Considero que el reto consiste en intentar identificar que sentimos en cada momento y aprender a hacer una gestión de nosotros mismos, de nuestros impulsos y nuestros pensamientos. Y digo reto, por que realmente lo considero un reto, ya que no todo el mundo es capaz de conseguirlo. La cuestión es la siguiente, cuando nos surge un problema, ¿Cual es la mejor manera de solucionarlo? ¿Huyendo de él, o tomarlo de frente y ver que podemos hacer? Quizá fracasemos en lo segundo, pero mantendremos vivas algunas oportunidades, cosa que no conseguiremos si huimos. Ocurre lo mismo con nuestras emociones.

Cuando aprendemos a identificar nuestras emociones, percibimos que aquellas emociones que nos hacen sentirnos bien, en un exceso, como puede ser la euforia, quizá sea la más perjudicial para nosotros a la hora de hacer trading. La euforia aflora en el cerebro como un mecanismo de persuasión, con lo cual aquello que nos hace experimentar euforia nos hace desinhibirnos del peligro. En el caso del Forex una operación con un jugoso beneficio, puede llevarnos a continuar operando por encima de nuestras posibilidades, sin considerar algunos peligros como cambios de tendencia, correcciones, hacer una mala interpretación de la estrategia, y demás errores que jugarían en contra nuestra. Debemos de aprender a identificar la euforia y saber recapacitar, de manera que podamos seguir analizando el mercado de manera objetiva, viendo nuevas posibilidades y zonas conflictivas.

¿Qué pasa si experimentamos una pérdida considerable? Es posible que experimentemos cierto dolor, y sintamos una necesidad de intentar recuperar esa cantidad. Esa necesidad es promovida por un sentimiento de venganza. Y es algo en lo que debemos evitar caer. ¿Han oído aquello de “la venganza nunca es dulce”? Ocurriría que ese sentimiento de venganza, simplemente nos haría ver el escenario perfecto para recoger esos beneficios que el mercado nos debe, cuando lo cierto es que no es así. Ese escenario “perfecto” es fruto de nuestra subjetividad y puede ser muy devastador para nuestro estado anímico y, por consecuente, para nuestro trading.

Si tuviera que definir el trading, quiero decir, lo que significa el trading para mí, la definición sería la siguiente. El trading es una oportunidad tras otra. Evidentemente nunca dejando de lado nuestro compromiso con la estrategia que diseñemos. Pero esto es lo que es, un sinfín de oportunidades para poder aumentar nuestro capital. Y la verdad es que una correcta estructura mental es necesaria para poder ver llegar esas oportunidades y aprovecharlas, evidentemente. Saber en que momentos experimentamos euforia o venganza, por ejemplo, ya que son las emociones de las que hemos hablado, es un proceso que debemos aprender para que nuestro trading sea óptimo.

Cualquier mala experiencia, originada por no saber gestionar nuestras emociones puede causarnos miedo. El miedo, al contrario que provoca la euforia, nos hace ser precavidos, cautos, pero en un exceso nada beneficioso. El trading es una experiencia apasionante, y en gran medida satisfactoria. Pero esto no es posible si continuamente tememos que el mercado nos vaya a hacer daño, ya que ese miedo nos hará perder oportunidades, y que nos decidamos, en el caso de hacerlo, en momentos cuestionables.

El trading es como un negocio cualquiera. Toda pérdida es necesaria para comenzar a funcionar. Al igual que una tienda de ropa abre sus puertas con los estantes llenos o un restaurante comienza el día con todo el género que requiera su menú. Ambos han asumido una serie de costes que deberán corresponder con ciertos beneficios al acabar el día o al cabo de un determinado periodo. La conclusión es la siguiente, no debemos martirizarnos ni obsesionarnos con las pérdidas que podamos tener. No son más que nuestros gastos obligatorios para conseguir beneficios, es nuestra inversión. Evidentemente siempre que estemos protegidos por una estrategia y un control de riesgo correctos y adecuados a nuestras posibilidades. Lo que tenemos que tener presente es que cada uno es dueño de si mismo, y adquiere la total responsabilidad de sus acciones en el mercado. Conocernos, saber que escenarios nos incomodan, ante que situaciones estamos más eufóricos, cuales son nuestros miedos, etc. es un proceso que todo trader debe experimentar, el conocerse a uno mismo. Y a partir de ahí diseñar una estrategia adecuada, para hacer la nuestra y personal manera de hacer trading.