«Quien produzca pobreza cultural y falta de instancias ideales no debería quejarse del populismo»

José Luis Villacañas en «Populismo»

Alexis Ortega: Economista de profesión, músico de vocación, dramaturgo frustrado, hijo de tendero y nieto de campesino que no acaba de encontrar razonable una ciencia como la economía que a veces se olvida de lo más importante: ser útil a las personas en la gestión de su vida. Alexis Ortega está especializado en el análisis económico y la implantación y seguimiento de políticas de gestión del riesgo de tipo de cambio y tipo de interés en empresas con vocación exterior. Colaborador-analista en diferentes medios audiovisuales y socio director en Finagentes Gestión, Empresa especializada en el asesoramiento en la gestión de los riesgos de tipos de cambio y tipos de interés.

(extraído de un artículo de Fernando Savater en El País hoy 18/02/2016)

Las actas de la reunión del FOMC del pasado 26-27 de enero reflejan su preocupación sobre el crecimiento de la economía: «La incertidumbre se ha incrementado». Me dejan tranquilo, pensé que no se habían dado cuenta.

Recordemos que hacía apenas un mes, la misma Reserva Federal saludaba el fin de la crisis y del inicio de la «normalización» de la política monetaria aplicada tras la crisis del 2008, con una subida de los tipos de interés de 25 puntos básicos. Pero tras mantenerlos sin cambios (como se esperaba) en la reunión de enero el razonamiento ha empezado a cambiar, dando señales de preocupación como ya vimos en la doble comparecencia de Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal, la semana pasada ante el Congreso y el Senado.

En el encuentro, se analizaron los crecientes riesgos que pueden afectar al crecimiento de la economía americana, como por ejemplo las turbulencias en los mercados financieros (caídas de las bolsas), la debilidad de China (el «hard landing» inherente al cambio de modelo en el que su economía esta embarcada) y de otros mercados emergentes, la evolución de la inflación (aún en niveles lejanos a sus objetivos) pero sobretodo el desplome de los precios de la energía (estallido de la burbuja del petróleo), les ha llevado a la conclusión de que «…las consecuencias de la situación en la economía doméstica no están claras, pero la incertidumbre y los riesgos han aumentado». Todo ello estaba ya claro desde el cuarto trimestre del 2015, pero nada les detuvo.

Como conclusión, esta en entredicho el plan de «normalización» de los tipos de interés y que pasaba por hasta cuatro nuevos incrementos más durante 2016. Sin embargo, y a tenor de lo que la semana pasada dijo Yellen en sus comparecencias, retrasar todo ello es más que una simple posibilidad, es casi un hecho.

La expectativa de nuevas medidas de estímulo por parte del BCE en su reunión de marzo, las decisiones del Banco de Japón la pasada semana de aplicar tipos de interés negativos, no le deja «hueco a la FED para más subidas de tipos salvo que se quiera «re-inflar» la burbuja del dólar, que tanto daño ha hecho a las economías emergentes y a la propia economía americana. La referencia de las autoridades monetarias americanas a que ha habido un endurecimiento de las condiciones financieras parece poner de manifiesto que su preocupación por el dólar es más que simplemente anecdótica.

Incluso me atrevo a pensar que lo de los tipos de interés negativos (NIRP) es algo más que una simple posibilidad «encima de la mesa» en los EE.UU. Todo lo relacionado con el debate abierto entre varios economistas y autoridades de ambos lados del Atlántico sobre la posibilidad de eliminación de los billetes de alto valor (500 € en la UME y los 1.000 $ en los EEUU) apuntan en esa dirección. No se crean lo de que es para combatir el crimen organizado, el fraude fiscal o el blanqueo de capitales.

Reflexionen un poco. ¿Por que le prestamos tanta a atención a funcionarios que fundamentan su autoridad en sus supuestos planteamientos de largo plazo, su visión de futuro, sus previsiones magistrales (recuerden el dot.plot) cuando realmente estas apenas duran 30 días?. ¿Estamos en una redefinición del concepto de largo  plazo a un periodo tan corto como los 30 días?. ¿Habrá que ponerle fecha de caducidad como a los yogures?

Última pregunta. ¿acabaremos viendo sus análisis «magistrales» como una sección más de cualquier revista del corazón o como parte del debate de programas como la gala semanal del «Gran hermano» o veremos a algún banquero central en el polígrafo del «Sálvame de Luxe»?

Yo propongo un «Davos Shore»[1] nutrido de ex-banqueros centrales y consejeros delegados de bancos de inversión venidos a menos obligados a ir de fiesta en fiesta (bursátil) todos los días. No cambiarían mucho las cosas pero, a cambio, harían menos daño y nos «echaríamos unas (inocentes) risas».